“Rafael Correa no fue el mejor de su clase”, lamentablemente me tuve que despertar con este titular en mis narices. Digo lamentablemente porque soy estudiante de periodismo y encontrarme con esta bazofia publicada en El Expreso, realmente me escandaliza. De pronto en mi cabeza bailaron un sin número de interrogantes ¿Hasta dónde ha llegado el cinismo de la “oposición”? ¿Realmente no encontraron otra cosa mejor que poner? ¿Acaso es desmerecedor no ser el primero en una clase? ¿Acaso se necesita ser el mejor para criticar la ineficiencia del sistema educativo universitario? Pues a la par de cada pregunta (con excepción de la primera), mi cabeza formulaba la misma respuesta: NO.
Pongo mis cartas sobre la mesa y adelanto mi posición general para que este texto no se tome como una opinión pro o contra correísta. No soy nacionalista, ni de derecha, ni de extrema izquierda. Aplaudo los aciertos del gobierno en cultura y educación, y desapruebo los errores económicos y políticos que ha cometido. Pero en esta ocasión coincido con el Presidente, no se necesita ser el mejor para decir una verdad conocida por muchos, pero cuestionada por pocos: El nivel educativo de las universidades en el Ecuador es BAJO. Para no dejar sin sabores, ni motivar a declaraciones contrarias por esta afirmación, citó el ranking latinoamericano de universidades: La ESPOL es la única institución ecuatoriana que se encuentra entre las 100 mejores. Y por cierto, en un puesto lamentable: el 62. No hago referencia al ranking mundial, porque es vergonzoso. Y dentro de los 45 países con excelente estándar de educación, Ecuador ni se asoma.
Entonces, no es un imaginario decir que existe un problema grave dentro del sistema educativo. Y si no es un imaginario ¿por qué criticamos a quien lo afirma? Discrepo mucho con las personas que toman como un insulto las declaraciones de Correa. Ya que estaríamos tomando como insulto a la verdad por cruda que esta sea. Las bases sobre las que se estructuran las diferentes facultades, carreras y materias, son paupérrimas. Y la inconformidad de muchos es notoria. Lamentablemente (esta palabra es muy utilizada por personas que vivimos en el subdesarrollo) al igual que existen las universidades mediocres , existen los estudiantes conformistas. No les gusta estudiar (el sistema los ha culturizado de esta manera), por lo tanto rechazan un nivel superior de educación. No generalizo, porque conozco muchos estudiantes que optaron por dejar de quejarse, y preparase autodidácticamente. Yo soy uno de ellos. Al igual que Correa no soy la mejor de mi clase, tal vez la tercera y me alegro de ello, porque mi tiempo no lo gasto en preocuparme por la cantidad de puntos que me pongan, sino en la calidad por el contenido que estos representan. Yo he tenido excelentes profesores, así como he tenido pésimos (en realidad han sido pocos los malos), pero siento aquel vacío pusilánime que me decepciona.
El otro día conversando con un estudiante y una profesora, discutíamos sobre la calidad de educación dentro de una universidad (no pondré nombres ya que las críticas a veces las toman como insulto) concordábamos con el buen manejo de las materias y su buena calidad en las carreras técnicas como publicidad y comunicación audiovisual, sin embargo al llegar a periodismo, mi colega expresó su inconformidad por recibir muchas materias que no van estrechamente ligadas a la carrera. Yo coincidí con él, pero discrepé cuando se negó a cambiar dichas materias por materias como historia universal, análisis político, conflictos en medio oriente (son algunas de las que le nombré). Él alegó que no era necesario estudiar historia para ser un periodista. Entonces le pregunté ¿Tú sabes por qué existen conflictos en medio oriente? El me respondió que no. Entonces, le dije, si mañana te mandan a cubrir a Israel un ataque Palestino ¿qué haces? Su respuesta fue más impactante que su ignorancia (ignora a qué se debe el conflicto en medio oriente). “Oye, estamos en Ecuador, no te van a enviar a medio oriente a cubrir una noticia, para eso está el Internet y las agencias que mandan información. Más rápidas y seguras”. Desistí de contradecir su comentario, pero aclaré mis dudas sobre por qué en Ecuador hay tan malos periodistas. La mitad de la culpa la tienen las universidades (sobre todo las que llevan más tiempo, las nuevas están tratando de adaptar su sistema a algo más desarrollado) que se dedican a formar profesionales estándar que sepan la pirámide invertida, arreglar una foto, crear una página Web (¿? En el país existe una tendencia al todologismo), diseñar libros (¿?), entre otras cosas. Pero con total ignorancia acerca de los conflictos mundiales, la economía, la historia (los referentes son indispensables, cómo puedes hablar sobre una posible tercera guerra mundial sino conoces la primera), la literatura, la fotografía, entre otras más. Y la otra mitad es del estudiante, que en vez de auto-educarse, se conforma sin más. Llenando las instituciones de mediocres en un envase de linda infraestructura.
Un amigo que recién llegó de España, al escuchar la respuesta de aquel estudiante preguntó ¿Entonces por qué estas estudiando una carrera donde no piensas llegar a ningún lado? Él trató de emanciparse de su comentario anterior y dijo “bueno, pero igual debes de leer sobre todo, un buen periodista lee mucho. Puedes leer en Internet sobre aquel conflicto” Al escuchar esto el recién llegado agitó su cabeza y concluyó “Aún no entiendo por qué pagan por no estudiar cuatro años y estudian aparte lo que deberían estar estudiando dentro de lo que pagan. Por algo pagas. Yo estudié cine y a mi me dieron historia (todas historias, arte, universal, de España, del cine, etc.), derecho, investigación, redacción, entre otras más. Porque nosotros también somos comunicadores sociales, y un comunicador necesita referentes. Y sólo estas materias te llenan esos vacíos” La profesora que escuchaba atentamente, le dio la razón y manifestó su descontento con la situación educacional.
En mi mente una canción de Gieco pone un punto final a este episodio. “Todo está guardado en la memoria (…) La memoria despierta para herir, a los pueblos dormidos que no la dejan vivir” Pienso al son de su guitarra que este episodio no ha terminado aquí. Es por esto que agregó a aquel punto final de los finales, dos puntos suspensivos.


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